Así contribuye Atalaya Agroalimentaria a la fijación de la población rural

Así contribuye Atalaya Agroalimentaria a la fijación de la población rural

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Junto a la innovación y la sostenibilidad, hay otra característica que persigue Atalaya Agroalimentaria: ser una empresa socialmente responsable. El compromiso social incluye multitud de aspectos. Sin embargo, en este post vamos a centrarnos en uno en especial: la población rural. O más exactamente cómo desde nuestra empresa ayudamos a fijar la población rural en su medio.

Según datos de Naciones Unidas, en el año 2017 el 80% de la población española residía en grandes ciudades. Una tendencia que ha seguido creciendo y que se prevé continúe en el futuro. Frente a esta concentración de habitantes, encontramos que más del 53% del territorio español está en riesgo de despoblación. Un problema que, sobre todo afecta a las zonas rurales.

Sin embargo, es una situación que aún puede revertirse. La transformación digital y emprender con los recursos naturales son algunas de las claves que pueden frenar esta tendencia. Al menos esa es nuestra experiencia al marcarnos este objetivo como empresa socialmente responsable.

El problema de la despoblación rural

El éxodo continuo del campo hacia las ciudades trae una consecuencia principal: la desigualdad. Al desequilibrarse la balanza poblacional, lo hacen también los recursos y servicios destinados a los ciudadanos.

No obstante el problema incide de manera diferente en las zonas urbanas y en la población rural. Y, además, puede ser analizado desde distintas vertientes.

Habitualmente, la población rural que emigra a la ciudad lo hace buscando más oportunidades laborales. Sin embargo, la gran concentración de personas en un mismo núcleo provoca, justamente lo contrario.

Los principales problemas que se encuentran las ciudades son un alto porcentaje de paro, sobre todo juvenil. Al mismo tiempo, la gran demanda de vivienda genera más dificultad de acceso. Esto se traduce en un aumento de los precios que hace insostenible la vida para muchos ciudadanos.

Al paro y la falta de vivienda se unen los problemas de movilidad: más personas desplazándose a sus puestos de trabajo. Lo cual tiene dos graves consecuencias: la pérdida de tiempo para el ciudadano y el aumento de la contaminación. En definitiva, un empeoramiento de la calidad de vida.

Por su parte, los problemas que la despoblación trae al medio rural son:

  • Disminución de servicios. Al contar con menor población, las administraciones invierten menos en educación, sanidad, carreteras…
  • Envejecimiento de la población. Los ciudadanos que acaban permaneciendo son aquellos de mayor edad, en su mayoría jubilados. Con ello, la natalidad casi desaparece de estas poblaciones poniéndose en riesgo el futuro de estas poblaciones.
  • Pérdida de cultivos y oficios tradicionales. Esto repercute no sólo en el patrimonio de estos municipios sino también en su ecosistema. En muchos casos, por ejemplo, existe un mayor riesgo de incendio forestal.

Atalaya: una empresa socialmente responsable con el medio rural

Una de las claves para evitar la despoblación en las zonas rurales es ofrecer nuevas oportunidades laborales. En este sentido la industria de transformación agrícola juega un papel fundamental, sobre todo si se emplaza en aquellos lugares donde se extrae su materia prima.

Esta fue una de las premisas que tuvimos claras cuando surgió nuestro proyecto a comienzos de los 2000. Quizá entonces nuestra intención no fue convertirnos en una empresa socialmente responsable. Pero sí era nuestro objetivo reactivar la sociedad rural. En concreto, la del municipio de la Roda de Andalucía.

Nuestro modelo para fijar la población rural se basa en haber emprendido con recursos naturales propio de la zona donde nos ubicamos. Nuestra materia prima, la aceituna, no tiene que recorrer grandes distancias para llegar del campo a nuestra fábrica. Esto también tiene una repercusión positiva a nivel medioambiental ya que se reduce la huella de carbono de nuestra actividad y nuestro producto.

En efecto, el 100% de la materia prima de Atalaya Agroalimentaria es local. Con ello contribuimos, además, al mantenimiento del cultivo tradicional y a la conservación del entorno natural. Es decir, promovemos el desarrollo sostenible.

A todo esto hay que añadir otro aspecto que entendemos fundamental en una empresa socialmente responsable: la formación de la plantilla. Desde Atalaya Agroalimentaria ofrecemos de manera continua la formación que necesitan nuestros empleados, tanto en manipulación de alimentos como en buenas prácticas. Y no sólo con materias relacionadas con la industria agroalimentaria: también hemos apoyado el aprendizaje de idiomas entre aquellos trabajadores que lo han demandado.

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