Qué es la atmósfera inertizada y por qué es importante para nuestras aceitunas

Qué es la atmósfera inertizada y por qué es importante para nuestras aceitunas

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Una de las características de nuestras aceitunas deshidratadas es que conservan todas sus características organolépticas. Es decir, tanto su sabor y textura como sus nutrientes. ¿Cómo es posible? Gracias a que es un producto envasado en atmósfera protectora.

Y, ¿qué es la atmósfera protectora? Para quienes no hayan oído hablar nunca de este concepto, quizá sí que les suenen otros sinónimos como atmósfera modificada o atmósfera inertizada. En cualquier caso, hoy vamos a contarte en qué consiste y por qué el envasado en atmósfera protectora es tan importante en Atalaya Agroalimentaria para ofrecer un producto con la máxima calidad.

Atmósfera inertizada, ¿qué es?

En el diccionario de la Real Lengua Española (RAE) no encontrarás el verbo “inertizar” ni tampoco el adjetivo “inertizada”. Lo que puedes buscar es el significado de la palabra “inerte” que significa “que carece de vida”.

Recordemos que la vida no sólo engloba a seres de gran envergadura: las levaduras, bacterias, hongos… también son seres vivos que proliferan en la naturaleza. Precisamente, en la industria agroalimentaria, es a esta vida a la que se presta especial atención, integrándose procesos para evitar que este tipo de seres interfiera en la seguridad y la calidad de un alimento.

Por ello, cuando hablamos de “inertizar” en el ámbito agroalimentario se alude a “eliminar” todo aquello que pueda propiciar la aparición no sólo de esas formas de vida, sino también de otros procesos químicos, como la oxidación. Es decir, se limpia la atmósfera de elementos que puedan iniciar reacciones biológicas o químicas, por ejemplo, el oxígeno.

Cómo se consigue la atmósfera modificada

Pero, si se elimina el oxígeno, ¿estamos hablando de envasado al vacío? No, el envasado al vacío implica “vaciar” todo el aire del envase. Seguro que habrás visto muchos alimentos conservados con esta técnica. Es muy característico porque el plástico, que es el material más utilizado para su conservación, queda pegado al producto.

El envasado al vacío suele ser un método muy utilizado en la conservación de los alimentos. Sin embargo, no es el más óptimo para todos los casos. Por ello, para otros productos se recurre a la atmósfera inertizada o atmósfera modificada.

Con esta otra técnica se consigue un envasado en atmósfera protectora. Esto significa que el producto sigue estando rodeado de “aire” pero el oxígeno no es su principal componente. Ese gas se sustituye por otros que son inertes y que no provocan ningún tipo de reacción, principalmente nitrógeno (N2) y dióxido de carbono (CO2)

El porcentaje de presencia de cada gas dependerá del propio producto e, incluso, del envasado en cuestión, ya que cada uno posee sus propias características:

  • Nitrógeno. Este gas es principalmente inerte y no reacciona con otros compuestos. También es inodoro e insípido, es decir, no tiene olor ni sabor propios. 
  • Dióxido de Carbono. Inhibe la proliferación de microorganismos.

El oxígeno no siempre se elimina de manera total y, en ocasiones, también pueden añadirse otros gases nobles a los nombrados anteriormente. 

Cada gas, con sus características, ofrece “protección” al alimento envasado en atmósfera inertizada: evitar la aparición de microorganismos, mantener sus propiedades organolépticas, eliminar la posibilidad de reacciones químicas… incluso lo protege de factores externos como la luz solar o la temperatura ambiente que podrían dar lugar a otras reacciones.

Nuestro envasado en atmósfera protectora

Hay muchos consumidores que piensan que el envasado al vacío es el mejor método para conservar los alimentos. Sin embargo, y siguiendo lo explicado hasta ahora, no siempre es así.

Como ya hemos comentado, depende en gran medida del alimento. Hasta el punto de que si queremos que un producto tenga unas determinadas características, la atmósfera modificada o inertizada puede convertirse en la mejor aliada.

Cuando exponemos productos ricos en grasas al oxígeno, como nuestras aceitunas, éstas tienden a oxidarse, aportando sabores y olores negativos al producto. Por ello en Atalaya Agroalimentaria, para evitar esta reacción, eliminamos el oxígeno de nuestras bolsas y lo sustituimos por nitrógeno.

Este gas se caracteriza, precisamente por ser unos de los mejores protectores frente a la oxidación de grasas, aportando además una gran estabilidad al producto. De esta manera, gracias a la atmósfera modificada y al nitrógeno, nuestro producto es óptimo hasta 12 meses después de su envasado.

Esto es justo lo que explica Miguel A. Lurueña en un artículo publicado en el diario El País titulado “Por qué nos venden bolsas de patatas llenas de aire”. En efecto, la experiencia de comer patatas fritas no sería la misma si no fuera por esa atmósfera protectora. Los diferentes gases hacen posible que no haya que corregir la cantidad de sal del producto o  variar su sabor, haciendo que puedan permanecer crujientes. Algo que sería difícil de conseguir con un envasado al vacío, con el que se rompería la estructura del producto. 

En el caso de Atalaya Agroalimentaria ocurre algo muy similar a las patatas fritas. Nuestras aceitunas deshidratadas se ofrecen en diferentes formatos que van desde la harina de aceituna hasta aceitunas cortadas en mitades. Y, además, ofrecemos también productos con diferentes grados de humedad.

Por ello, para garantizar la máxima calidad de nuestro producto y asegurar que ofrecen todas sus características organolépticas, nuestras aceitunas se comercializan en un envasado en atmósfera protectora cuya base, principalmente, es el nitrógeno como ya hemos explicado previamente.

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